Lecturas 2020: epílogo por Jesica Taranto

Jesica Johanna Taranto escribe sobre cine, es colaboradora en Visión del Cine, El Espectador Web y en Crónicas de moda. Además de cinéfila, es usuaria activa de Goodreads. En los últimos días del año repasa sus diez lecturas preferidas. 

Este año atípico me resguarde y, entre tantas horas dentro de casa, encontré en la lectura una gran aliada, un necesario refugio de una realidad que parece salida de una obra de ficción. Mi propio escape personal estuvo marcado principalmente por los siguientes libros.


Nuestra parte de noche

La última novela de Mariana Enríquez, ganadora del Premio Herralde a finales del año pasado, es la que mejor la identifica: en ella aparecen cada una de sus obsesiones. En casi 700 páginas se narra, a varios tiempos y desde varias perspectivas, desde una especie de road trip hacia el Litoral hasta una historia de jóvenes en los psicodélicos 60s en Londres, pasando incluso por un capítulo en forma de crónica periodística y que desemboca en la historia de un chico que a medida que crece descubre un oscuro secreto de su padre. Con referencias a hechos reales, a algunos de sus propios cuentos, a novelas como Drácula o Cumbres Borrascosas, estamos ante una novela de terror puro con el mejor sello argentino.

 

 

 

 


Teoría de la gravedad

Leila Guerriero es una de las mejores cronistas que tenemos en nuestro país. Además de escribir crónicas y perfiles alucinantes, desde hace varios años, mantiene una columna en el diario El País (España). Este libro recopila una gran cantidad de ellas: textos breves y precisos que generalmente se tornan más poéticos, otras más narrativos, o quizás reflexivos y -a veces- hasta juegan con la forma, como las Instrucciones que evocan a Cortázar. Un libro que destila una intimidad mayor, nos hace creer que la conocemos un poco más después de leerlo. “Ayer me llamaron de una radio, me preguntaron para qué sirven los libros. Debo haber respondido alguna estupidez. Lo que debí haber dicho es que los libros sirven para una sola cosa: para salvarnos la vida.”

 

 

 

 


El reloj de Sol

Recientemente Shirley Jackson cobró cierta popularidad gracias a la televisión y el cine. Quizás este libro no nos sería muy conocido si no fuese por la editorial Fiordo. Al mismo tiempo, es una historia indicada para leer en momentos tan particulares. Acá se cuenta la historia de una familia acomodada que un día recibe, a través de la visita de un fantasma a una de sus protagonistas, la noticia de que el mundo está por llegar a su fin y que para sobrevivir tienen que abastecerse y quedarse encerrados en esa enorme casa mientras el mundo se transforma. Jackson narra todo ese momento de espera, y lo hace de una manera deliciosa y muy divertida, con una colorida galería de personajes.

 

 

 

 


Los hombres me explican cosas

Rebecca Solnit puso en foco el famoso término mansplaining. En este libro es donde ella explica algo que todas conocemos muy bien, más allá de estar o no familiarizadas con ese término: el momento en que una mujer recibe una explicación de manera condescendiente por parte de un hombre que siempre da por sentado que sabe más que ella. En el primero de los ensayos que se incluyen, Solnit cuenta la ocasión en que un hombre se acercó a explicarle el contenido de un libro que ella mismo había escrito. En el resto se mueve entre desapariciones de mujeres, la cultura de la violación, mujeres que fueron calladas, Virginia Woolf, Susan Sontag y hasta las Abuelas de Plaza de Mayo; un compendio de ejemplos sobre la desigualdad de género y la violencia machista. Un libro que aunque tiene varios años sigue resultando muy actual.

 

 

 


Persecución

Este tercer libro que incluyo de la editorial Fiordo es el último de una de mis escritoras favoritas: Joyce Carol Oates. Aunque no considere que sea su mejor libro dentro de su vasta bibliografía es un claro ejemplo de lo mejor de su literatura: una prosa profunda pero cruda para narrar una historia oscura sobre una mujer en un mundo de hombres. La escritora no teme describir escenas macabras, terribles, y lo hace de una manera muy sentida que te introduce de manera inmediata en la historia, un libro bastante breve para lo que nos tiene acostumbrados. Suspenso psicológico con tintes de terror, un terror que siempre consigue manejar muy bien Oates, porque se siente demasiado cercano y eso es lo que más miedo da.

 

 

 

 


Pajaritos

Anaïs Nin es la diarista por excelencia y aunque yo siempre esté leyendo diarios suyos –porque los tiene en cantidad y hasta en sus diferentes versiones- opté por elegir este libro de cuentos que me sorprendió. Hacía un tiempo había leído Delta de Venus pero, quizás porque es un poco más extenso o quizás porque se nota aún más que eran por encargo, no había terminado de engancharme con esa serie de relatos que nacieron para un coleccionista anónimo que pagaba un dólar por página. Cuando descubrí Pajaritos encontré otra cosa, parecida pero diferente: sí, son relatos eróticos, breves, sin embargo las historias resultan menos repetitivas y hasta por momentos más profundas, con construcciones de personajes femeninos que se resaltan sobre todo para la época: predomina la mujer deseante. Anaïs Nin es de esas escritoras que necesitan ser más reeditadas en español.

 

 

 


Mi año de descanso y relajación 

Este libro de Ottessa Moshfegh fue el primero que leí ni bien entramos en la etapa de confinamiento, por lo que no me resultó para nada indiferente: la historia gira en torno a una joven neoyorquina que, deprimida, decide encerrarse un año en su departamento de Nueva York a dormir, todo esto un poco antes de septiembre del 2011, la época para la cual esta bella durmiente va a despertar. Se retrata a esta chica joven y rica sin ganas de levantarse, con un poco de humor negro, de absurdo, a veces apostando largos pasajes a lo descriptivo, y también mostrando lo horrible del mundo que la rodea y que la tiene tan insatisfecha. Una novela tan triste como divertida y entretenida que funciona también como sátira del dolor y de esas ganas de dormir hasta que todo cobre forma. 

 

 

 


La sed

Una historia de vampiras situada en Buenos Aires. La escritora es Marina Yuszczuk, que se adentra por vez prim

era en el género fantástico. Dividida en dos partes, la primera sigue a una vampira que llega a la ciudad y enfrenta la época de la fiebre amarilla: encontrar la manera de sobrevivir a solas y a base de la sangre que necesita para alimentarse pasando desapercibida es su mayor preocupación; en la segunda conocemos a otro personaje, una mujer separada, con un hijo pequeño y una madre a punto de morir y, aunque tarda, lo mejor empieza cuando ambos mundos colapsan con el cementerio de Recoleta como principal escenario. Lo que hace Yuszczuk en esta novela es apasionante: a veces narra el terror y la muerte desde el lado más clásico del vampirismo y en otros se torna más realista e introspectiva. En resumen, una novela que además de bella y atrapante fue una gratísima sorpresa.

 

 

 


Correspondencia

Las cartas entre Victoria Ocampo y Virginia Woolf compiladas por Manuela Barral para Rara Avis son uno de los pequeños lujos que aparecieron este año en librerías. Aunque no son tantas cartas como a una le gustaría, resulta interesantísimo leer los intercambios entre dos tipos de escritoras diferentes: la mujer de alta clase que se la pasa codeándose con intelectuales, y la inglesa que escribe a veces apabullada por la domesticidad y una ciudad fría y gris. Y como si fuera poco esta edición también recupera un ensayo muy rico que Ocampo hace sobre los diarios de Woolf, donde desentraña sus influencias, el contexto en el que escribe y además encuentra en las novelas de ficción detalles de su propia vida; sirve de pie para querer leer los diarios de Woolf, editados recientemente en tres enormes tomos por Tres Hermanas.

 

 

 


Carnívora

Por último, un poco de poesía. Esta vez de la mano de una escritora a la que este año descubrí y exploré bastante pero a la que elijo mencionar con un libro chiquito que se liberó en versión digital así que se puede leer de manera gratuita. Una muestra de la forma en que Fernanda García Lao explora el lenguaje a través del cuerpo, de lo erótico, de lo monstruoso. “leer y escribir para no sentir el cuerpo es una forma de suicidio” dice el poema que abre Carnívora, este conjunto de textos enigmáticos, seductores, voraces. Y como dice la contratapa de otro de sus libros (Muerta de hambre): Fernanda García Lao es la escritora más rara de la literatura argentina.

 

 

 

 


Fotografía: Bianca Sifredi