La teoría de Valerie Steele

MALBA - 02

La directora y curadora del Museo del Fashion Institute of Technology (FIT) de Nueva York desde 1997, Valerie Steele, estuvo en Buenos Aires para presentar el libro Fashion Theory. Hacia una teoría cultural de la moda (Ediciones Ampersand). La doctora por la Universidad de Yale, fundó y editó la primera revista académica dedicada a los Estudios de moda, Fashion Theory: the journal of Dress, Body & Culture, es autora de una treintena de libros y ha organizado numerosas exposiciones. Aquí nuestros apuntes sobre sus charlas en la ciudad. Por Cinthia Di Ciancia.


Dando cátedra

La jornada del lunes 8 de octubre comenzó por la mañana en la antigua aula magna de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (Universidad de Buenos Aires). En primer lugar, Valerie contó que cuando estudiaba el doctorado en historia tuvo la epifanía de que la moda también es parte de la cultura y era el campo en el que quería especializarse. Sus profesores le respondieron que era una mala idea. “Las chicas entusiasmadas estudian la moda, no los académicos. Pero soy testaruda, así que pensé ‘eventualmente se darán cuenta de que es importante’ y seguí. (…) La moda es importante: es una industria multibillonaria y en su mejor forma es un tipo de arte”.

TapaAdemás se discutió acerca de la importancia de estudiar la historia de la moda por parte de los diseñadores para poder presentar algo realmente nuevo, aclarando que éstos lo hacen con un enfoque particular. En relación con ello, Steele propuso una metodología. “Las mejores colecciones son las de los diseñadores que profundizan: descartan las fuentes de siempre y buscan viejos libros, revistas, películas para encontrar algo diferente, que no esté en el mood board del resto”. Recomendó mirar objetos de época, ir a las fuentes directas, originales del período porque muchas veces los libros de historia de la moda repiten algo erróneo. También se indagó sobre la relación entre moda y arte, particularmente sobre la eterna pregunta de si la vestimenta puede ser considerada una obra de arte (sobre todo, a partir de su entrada triunfal a los museos). “La moda está en proceso de ser redefinida como arte pero no cualquier prenda, por supuesto. Ningún par de ojotas de tu armario será arte”, sentenció.

Por otra parte, se expuso sobre la historia queer de la moda, la mayor tolerancia histórica de este campo y la influencia de las identidades sexuales disidentes en la creación de vestimentas. Luego, ahondó en la anécdota de cómo tuvo que dar una charla sobre este tema en Rusia, justo cuando la “propaganda gay” había sido declarada ilegal. “Es un ejemplo de cómo pensamos que todo mejora para las mujeres y los hombres homosexuales, pero tenemos un recordatorio de que pasan cosas malas (como Trump y Putin) que nos hacen retroceder”. Consultada acerca del rigor académico, lo creativo y cuándo concluir una investigación, Steele cito al poeta Paul Valéry: “Nadie termina un libro, simplemente lo abandona en un cierto punto”. Resaltó la importancia de conseguir nuevas fuentes de información y realizarse nuevas preguntas para obtener un enfoque distinto de los temas. “Los mejores académicos son creativos porque son los que se hacen las preguntas inéditas, (…) no hay una contradicción ahí”.

Un diálogo encantador

Por la tarde, la cita se dió en el auditorio del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, a través de una conversación con la periodista Victoria Lescano, en un tono más íntimo. La primera consulta fue sobre las premisas de su trabajo como directora del museo del FIT. Valerie respondió que se trata de un museo especializado ubicado en un campus, pero que no se dirige solo a estudiantes. También especificó que suele trabajar alrededor de ciertas cuestiones como cuerpo, sexo y género. Entonces, explicó cómo armó la actual muestra, Pink: the history of a punk, pretty, powerful color (Rosa: la historia de un color punk, bonito y poderoso).

A continuación, se explayó sobre cómo leer un vestido, tópico de uno de los capítulos del libro, las etapas del proceso que aprendió en su doctorado y la importancia de pensar la prenda en su época, buscar evidencia que respalde su historia y contrastarla con lo que uno pensaría hoy de ese objeto.

Asimismo, Lescano interrogó sobre el fetichismo y si la industria fagocita a todo lo que sea subcultura inevitablemente. La respuesta fue afirmativa. “La moda es una aspiradora gigante que traga todas las buenas ideas e imaginerías del mundo. Eventualmente, copia todos los estilos de las subculturas”. Recordó que había consultado a conocidos fetichistas qué pensaban de las colecciones de cuero de Gianni Versace, pensando a priori que sería positivo para ellos, pero lo odiaban porque “ahora se podía asegurar si a la persona le importaba de verdad el fetichismo o solo seguía una moda”. También insistió en que los buenos diseñadores no copian una subcultura de forma literal, sino que se inspiran en determinados aspectos que tocan su sensibilidad.

Entonces, llegó el momento de las preguntas del público. Acerca de la aplicación de las nuevas tecnologías en los museos, la historiadora mencionó que son populares en las audiencias, que parecen girar alrededor de ellas. Sin embargo, sostuvo que apartan la mirada del objeto real que se exhibe, y cuya búsqueda de contacto es la razón fundamental de visitar el museo. “Por eso no uso ni vidrios en las muestras, para que parezca más real, que la persona tenga a la prenda delante de ella misma”.

Consultamos a Valerie sobre por qué la moda aún sigue siendo despreciada en el ámbito académico, a pesar de que ya habita los museos y de que ha aumentado la bibliografía sobre Estudios de moda. “Estoy tentada de decir que es porque los profesores están entre los profesionales del mundo que peor se visten. Muchos de los académicos están entrenados a distinguir entre la vida de la mente, que es considerada superior, y la del cuerpo, que es inferior y material. Algunas disciplinas son más o menos de moda. Si estudiás Historia del arte o literatura francesa o italiana, la persona probablemente está más a la moda que una que estudia Historia de la diplomacia o, que Dios no lo permita, Antropología. Cuando escribí el artículo The f-word sobre cómo la moda es odiada en el mundo académico, hablé con muchos colegas, que eran profesores, todos me contestaron pero ninguno me permitió publicar su nombre porque no querían que sus pares sepan que ellos siquiera pensaban sobre un tema tan frívolo como la moda. Esto parece ser algo antiguo, que ya cambió… pero la semana pasada estuve en París en una conferencia donde los asistentes aseguraron que no hay Estudios de moda en Francia, que los profesores no lo toman en serio y les cuesta conseguir uno que les deje estudiar moda académicamente. Creo que está relacionado con el hecho de que hay muchos hombres conservadores que mantienen la perspectiva de que la moda no tiene que ver con la moda. Excepcionalmente, en las clases de negocios se puede estudiar el mercado de lujo de la moda, pero porque es algo distinto”.

Fotografía de la exhibición “The Corset: Fashioning the Body”. Enero-abril de 2000. © Museo del FIT, Nueva York.

Fotografía de la exhibición “The Corset: Fashioning the Body”. Enero-abril de 2000. © Museo del FIT, Nueva York.

Gabinete de curiosidades

Fashion Theory. Hacia una teoría cultural de la moda es el segundo tomo de la colección Estudios de moda de Ampersand y se trata de la primera traducción al español de la obra de Valerie Steele. El libro es una compilación de textos escritos en los últimos 30 años. Así, pasamos por la consideración de la moda en la esfera académica; cómo “leer” un vestido; su entrada en los museos (con las problemáticas que esto conlleva); moda y arte; la relación entre el cuerpo y la vestimenta, el corsé y por qué las mujeres lo adoptaban; la figura del dandi; los aportes de la comunidad LGBT; y el estilo gótico; entre otros.

La historiadora norteamericana muestra una perspectiva amplia y crítica, que recupera el contexto y rol de la moda en la sociedad. El objetivo último es pensarla más allá, comprender su significado cultural, derribar los mitos que se fueron construyendo alrededor de ella y, consecuentemente, sacarle la etiqueta de frivolidad. La herramienta que utiliza es el análisis de la vestimenta como objeto de estudio y de obras de distintas disciplinas. Si bien es un trabajo con mucha teoría y rigurosidad histórica, la lectura es amable gracias a su estilo de escritura, con mucho sentido de humor.

Imágenes del libro Fashion Theory. Hacia una teoría cultural de la moda cortesía de Ediciones Ampersand.