¿Qué me pongo? Lo que escucho

¿Todas crecimos admirando ciertos íconos no? En mi caso, fueron artistas femeninas del mundo de la música. Pero empecemos desde el principio y con una confesión.


No tengo vergüenza en admitir que durante la pre adolescencia supe tener una pared de mi habitación cubierta de posters de Bandana. En ese momento, ¡esas cinco chicas eran mis idolas!. No sólo eran lindas, cantaban bien, y tenían personalidades súper diversas y accesibles. Ellas ADEMÁS tenían toda la ropa que yo moría por tener. Polleras hechas con recortes de jean, remeras con una manga o pantalones extra anchos. Lo sé, ahora suenan un horror pero en ese tiempo, para mí, era lo último en moda y yo lo quería. Y no sólo era el hecho de usar una prenda linda o novedosa sino que la llevaban con toda la seguridad del mundo.

Ese fue el momento en el que empecé a mirar a mis ídolos musicales como personas que no tenían miedo de decir o vestir lo que querían. Mientras fui ampliando mis gustos musicales más allá de lo que se escuchaba en la radio o se veía en MTV, descubrí a muchas mujeres artistas que marcaron mi estilo.

PLAYLIST DE ESTILO

Allá por 2008, en la casa de una amiga, vi a Maya entre las hojas de una preciada revista Nylon. Conocida como M.I.A., es una rapera famosa por su espíritu rebelde que se irradia hasta en su estilo. Remeras grandes con frases geniales (y a veces controversiales), accesorios grandes y brillantes, calzas extravagantes acompañadas de zapatillas deportivas. Con esa imagen en la cabeza, decidí buscar un poco de su música y ahí conocí Kala (2007), un disco que me influyó de manera radical. Ritmos extremadamente bailables pero complejos, acompañados de letras que daban para hablar. Esto me abrió un mundo totalmente nuevo: mujeres, poderosas, usando ropa de hombre, extra grande, despeinadas, sin importarle mucho nada pero a la vez marcando tendencias, haciéndose notar y lo más importante, haciéndose escuchar.

Un poco más tarde una gran influencia fue Alice Glass, vocalista del dúo de electrónica experimental Crystal Castles. Todos tenemos esa etapa rara donde nos queremos revelar de todo, en mi caso se inició con lo musical, en especial cuando escuche su primer disco homónimo (Crystal Castles, 2008). Me encontré con esta vibra oscura, misteriosa. Un sonido nuevo para mí: raro, indefinido, desaliñado pero perfecto a la vez y Alice era la representación física de eso. Ella me enseñó a mezclar. Mezclar estilos femeninos con prendas masculinas, outfits totalmente negros con sólo un toque correcto de color. Mezclar para dar el toque único a cada pieza, revolver para generar cosas nuevas.

Cuando encontré a Florence, entendí que es posible sacar inspiración de cualquier década, apropiarse y darle dimensión a tu estilo. Ella, compositora y líder de la banda Florence + The Machine, dueña del pelo más pelirrojo que puedas encontrar y una de las voces más fuertes y únicas que conozco. Un espíritu libre que por momentos parece sacada de la década de los 70, con pantalones Oxford de corderoy, camisetas sueltas blancas con detalles en encaje y flores en el pelo. O de los 20, con vestidos llenos de lentejuelas, piel extra pálida con ojos muy delineados y espalda al descubierto. O también muestra influencias de los 80, con la mezcla de texturas: tul, brillos, encaje, seda, plumas. Pero siempre acompañado con su estilo etéreo y casi angelical, rodeada de una cierta atmósfera de misterio. Como en Lungs (2009), su primer disco. Una mezcla grandiosa de estilos y sonidos, es su voz acompañada por infinidades de instrumentos y letras que relatan historias un tanto cotidianas, un tanto mágicas.

DAMAS Y CABALLEROS: BEYONCÉ

Siento que logré conocerla tarde, recién logré prestarle atención cuando sacó Beyoncé (2013) pero a quién no iba a llamarle la atención que uno de los nombres más conocidos de la música saque un disco sorpresa sin publicidad previa. De la noche al día fue uno de los álbumes más virales de esta década y uno que a mí particularmente me enseñó mucho.

Totalmente diferente a los anteriores, mucho más experimental y no sólo en sonido se la muestra a Beyoncé jugando a ser muchas cosas. Esposa, madre, multimillonaria, amiga, hija, empresaria, feminista, artista, mujer. Al principio de la canción ‘Parition’ se la escucha cantar “Radio say ‘speed it up’, I just go slower” y para mí es una de las frases más importantes de todo el disco. Habla de una mujer que se reinventa, que desafía, que no solo no sigue las reglas sino que las rompe y crea nuevas.

Además, cuando el disco ya no se podía poner mejor, también tiene con su carga visual (el álbum viene acompañado con 18 videos) donde se la ve como lo que es, tanto en el escenario, en el estudio, como en la vida: un camaleón. Con el pelo hasta la cintura, al día siguiente aparece con un pixie cut. Un fin de semana de gala en la Casablanca, al siguiente en bikini en una playa privada al sur de Francia, después se produce para dar un show frente a millones y al rato está de jogging tirada en el piso jugando con su hija.

Cada paso que da, cualquiera sea la dirección, se vuelve tendencia pero no se trata de que colores está usando o como combina cierta prenda de diseñador, se trata de cómo se divierte usando lo que tiene ganas de usar. Cómo desafía, no sólo al mundo que tiene los ojos puestos en cada movimiento que hace, sino a ella misma. Logra apropiarse de ciertas prendas, por más estrafalarias o sencillas que sean, porque para vestirlas sólo alcanza con su personalidad.

Vestir es desafiar, plantear cosas, hacerse escuchar, mezclar, renovar, comunicar, inspirar. Una mujer se va a ver bien con cualquier cosa mientras se esté divirtiendo, lo lleve con confianza y crea en lo que está usando.

Eso es lo que estas diferentes mujeres me enseñaron durante mi vida y es lo que la moda significa para mí.