De la naturaleza al laboratorio. La globalización del perfume. Parte II.

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El uso del perfume en la fe

Hacia el siglo IV a. C, luego de la caída del Imperio Romano, el uso del perfume fue estrictamente moderado y restringido para un uso espiritual. Las distintas religiones, cristiana, judía, musulmana, le otorgan al perfume e incienso un uso de carácter primitivo como en la antigüedad. Este vuelve a cumplir un rol central en las ceremonias religiosas.

Ya iniciada la Edad media y el cristianismo como religión oficial, el uso de perfumes se reduce y esa fiesta de aromas del Imperio Romano sólo es un recuerdo distante. Hasta este momento la expansión de los productos perfumados va en crecimiento siendo un ítem cultural que transmitió secretos de una época a otra.

Con el comienzo de las invasiones territoriales a otros continentes por fuera del Europeo, los exploradores y colonizadores observaron que la cultura perfumera era distinta en otros lugares que no eran el propio, donde no se utilizaban los mismos productos y rituales, sintiendo una palpable diferencia entre aquellos perfumes del momento de esplendor del Imperio Romano con estos de las nuevas civilizaciones “descubiertas” donde primaban los aromas a comidas y alimentos varios. Desde la mirada europea al perfume se vuelve “un servicio de higiene”.  

El nuevo mix cultural trae consigo nuevas prácticas y nuevos usos del perfume. Nuevos productos, nuevos formatos, nuevas fórmulas y descubrimientos.

 

Del Renacimiento al Iluminismo

Durante cuatro siglos el uso de productos perfumados varió incesablemente por distintas razones. Para el fin del siglo XIV los perfumes líquidos fueron reemplazados por sólidos, ya que en dicho momento muchas aguas perfumadas se tomaban por vía oral por sus propiedades medicinales. Esta práctica se cancela porque durante el Renacimiento se sospechaba que las epidemias y plagas provenían del agua. Para protegerse de las mismas se empleó al uso de máscaras con pico tipo pájaro llenas de hierbas aromáticas. Los baños comienzan a considerarse peligrosos y poco saludables y, entre los aristocráticos, aumentaba al uso de fuertes perfumes realizados a base de ámbar, musk, jazmín, tuberosa, altamente persistentes para tapar olores molestos de sus cuerpos.

En los siglos XV y XVI la supremacía perfumera que se encontraba en Venecia pasa a España y Portugal luego del “descubrimiento” de América y el uso de nuevas esencias. En la innovación de productos, los guantes son perfumados para tapar el “mal olor” del cuero, creándose así una gran asociación entre ambas industrias. Comienza una gran demanda de productos perfumados importados de Italia y un crecimiento de la perfumería en Francia.

Durante al Iluminismo comienza la mayor expansión de productos, las aguas con esencias vuelven gradualmente y hacia al siglo XVIII incrementa El uso de colonias. El espíritu de estas fragancias radica en las materias primas como neroli, bergamota y limón. Este fue un imprescindible del siglo.

Históricamente al siglo XVIII es una gran marca en la perfumería: se diseñan fuertes perfumes para tapar olores así como fragancias más sutiles con un cierto regreso a la naturaleza y ambas conviven. La corte francesa será el indiscutido modelo de refinamiento y elegancia, así como también hogar de grandes perfumistas y de los más innovadores perfumes.

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Los inicios de la perfumería moderna

Durante el siglo XIX con la Revolución Francesa el perfume no desaparece pero pierde protagonismo. Recién al momento del Primer Imperio comienza una época de deseo por los productos de lujo entre los cuales el perfume se encontraba, dando lugar a una nueva experimentación de fragancias más discretas pero con un carácter totalmente innovador y un tinte industrial.

Con al inicio de la química moderna y la democratización de lo industrial los nuevos actores comienzan a acceder a una renovada industria perfumera. Los descubrimientos tecnológicos causan un cambio estructural en la comercialización de los mismos, que son sintetizados químicamente dando lugar a nuevas posibilidades y a la diversificación de fragancias mucho más delicadas (¡hasta ahora impensadas!)

El perfume es consumido en forma de sales de baño, sachets de lino con fragancias en su interior, pastillas de incienso entre otras. En 1870, Brillat – Savorin inventa al atomizador haciendo más simple el uso de productos y cambiando la historia para siempre.


Siglo XX. Un laboratorio de perfumes

Durante al inicio del siglo el perfume todavía se encuentra asociado a un mercado de lujo con elegantes botellas diseñadas por la cristalería Lalique y Baccarat. El crecimiento de la industria publicitaria comienza a mostrar la nueva variedad de fragancias y comienzan las asociaciones de perfumes con marcas de diseñadores.

Paul Poiret es pionero en lanzar un perfume asociado a una línea de indumentaria femenina, Les Parfums de Rosine. Así mismo, en 1925 Ernest Beaux crea la mítica fragancia Chanel Nº5 dando lugar a que otras marcas como Lanvin, Rochas, Balmain y Dior hagan lo mismo. Esta práctica expandió los mercados y lo linkeó con un nuevo, como es el de la indumentaria, democratizando al consumo del lujo.

Hacia 1950 las fragancias masculinas comienzan a tomar protagonismo y a ganar popularidad a través de las nuevas ideas del marketing y cientos de nuevos perfumes son lanzados por año. Algunos supieron convertirse en clásicos que perduran hasta el día de hoy, donde la industria perfumera ofrece una variedad de productos aun mayor.


Dos museos para conocer y cinco libros para hojear

Museos

Libros

  • The Secret of Scent: Adventures in Perfume and the Science of Smell. Luca Turin
  • Perfume: Guia de la A a la Z. Luca Turin y Tania Sanchez
  • Dior: The perfumes
  • Cult Perfumes : The World’s Most Exclusive Perfumeries
  • A Scented Palace : The Secret History of Marie Antoinette’s Perfumer