Motivos para escribir sobre moda

Vogue Italia - Archivo personal

¿Y por qué no? En algún momento el interés se transformó en propósito y quise dejar caer mis letras sobre aquellas páginas que leía. Ahí vamos.

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Vogue Italia – Archivo personal

 

Abre la puerta del ascensor, subimos. No evito elogiar su vestido y afirma en inglés: “Vogue Italia es negro”. Instantes después estoy en la redacción. Si, como en la película pero no, acá no hay escenografía, ni puesta en escena: hay mujeres y hombres escribiendo sobre moda.

Un par de mails, un teléfono, una dirección: decido ir caminando hasta las oficinas de Condé Nast. Si tengo suerte (cruzó los dedos) conoceré las oficinas de la revista con más de 50 años en el mercado; allí donde Anna Piaggi supo tener sus propias páginas, allí donde se planearon los polémicos números Black y Curve Issues, allí donde aún escribe mi adorado profesor Javier Arroyuelo, allí donde Franca Sozzani marca agenda internacional hace más de 26 años.

Vogue, una canción pop de Madonna, pilas de revistas alrededor de mi escritorio (levante la mano quien esté libre de acumularlas). Estoy ahí, en la puerta gris, cruzó la reja y me presentó, el portero apenas entiende inglés y yo no sé hablar absolutamente NADA en italiano. El azar está de mi lado, una de las periodistas acaba de entrar y me invita a seguirla. Subimos en un antiguo ascensor y halago su vestido negro: mangas largas, entallado en la parte superior y falda voluminosa con prácticos bolsillos.

En paredes blancas cuelgan las fotografías más icónicas de la publicación: icónicas modelos ataviadas de las marcas más celebradas, fotografiadas por los renombres de la casa: David Bailey, Peter Lindbergh, Tim Walker y Steven Meisel entre otros tantos. Las mejores páginas, se replican en los pasillos.

Lella Scalia (editora en la sección “Actualidad) sale a mi encuentro mientras yo espío como rebalsa la información en su escritorio. Detrás del ventanal Milán mantiene su ritmo. En aquél preciso momento la ciudad estaba dedicada a su semana de la moda, por eso en las oficinas reinaba el (extraño) silencio. El pasillo de fotografías unía diferentes habitaciones, con cuatro extensos escritorios cada una. Sin excepción se repetía el exceso de información. Un par de oficinas más allá, Elisa de vogue.it, me recomienda un par de exhibiciones, me pregunta sobre el diseño argentino. Tiene intención de conversar, pero una web que alimentar. Mientras la directora de Vogue Italia y colaboradores corren de desfile en desfile, la impresión impresa se sigue escribiendo, el sitio online abasteciéndose.

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Escritorio Lella Scalia en Vogue Italia – Archivo

En las redacciones se acumulan libros, revistas, invitaciones, gacetillas, papeles varios. Allí radica para mí parte de su encanto: para escribir hay que leer, para producir imágenes hay que nutrirse de ellas. ¡Y la velocidad que necesitan para mantenerse! El tiempo excepcional que presencié era también el propio. Las crónicas de viajes suelen cargarse de nuevas intenciones. En aquél momento, entre algunos apuntes previos, comencé a pensar en escribir en primera persona.

Crónicas de moda es una sumatoria de textos breves escritos por jóvenes mujeres con la firme intención de vestir con estilo, humor e identidad. Surgió como un borrador propio de experiencias, coberturas, entrevistas, viajes e inquietudes. ¡De lecturas! Es una invitación a transitar la moda, para reconocerla en la cultura, asociarla al feminismo y pensarla como industria nacional. Sencillamente esto es lo que nos gusta y vamos a escribirlo.