Más excusas para sumar bandas a tu estilo

Cuando que me preguntan “¿cómo definirías tu estilo?” siempre contestó que es bastante musical y como la mayoría de las veces encuentro caras de confusión como respuesta, me voy a presentar acá.

Soy Josefina, tengo 19 años y desde que tengo memoria, amo vestirme.

Cuando estaba en todo ese lío que es el fin de la infancia y el comienzo de la adolescencia, me costaba mucho encontrar mi voz en el mundo. Tenía muchas cosas para decir, pero no sabía cómo, ni dónde. Y ahí fue cuando, buscando algo que me ayudara a definirme, descubrí la música. Cuando tenía, más o menos, doce años fue cuando empecé a elegir que escuchar, a seleccionar bandas o músicos por decisión propia, comencé a saber qué era lo que me gustaba y lo que no. Y eso me ayudo de muchas maneras a encontrar mi voz, y obviamente, comenzó a influir en la búsqueda de mi estilo a la hora de vestir.

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Al principio solamente quería parecerme a esas chicas geniales de los videos musicales de mis bandas preferidas. Para mí eran estos seres perfectos de chupines, remeras con estampas geniales, cardigans oversized, bolsos de diseñador y anteojos de sol Rayban que vivían en ciudades soñadas como Nueva York o Londres pero era muy frustrante ya que eran cosas a las que una chica de trece años, en el interior de Argentina, no tenía acceso.

Con el tiempo, mientras más investigaba y conocía música nueva, me empezó a fascinar el estilo de diferentes artistas femeninas increíbles como Maya (o mejor conocida como M.I.A.) con sus remeras extra grandes, ese pelo corto deliberadamente despeinado, cadenas de oro y estampados llamativos; o Karen O de Yeah Yeah Yeahs, con sus vestidos de siluetas y materiales extravagantes, acompañado de un maquillaje perfecto (piel muy pálida con labios muy rojos). O Elly Jackson de La Roux con su famoso jopo pelirrojo y su estilo andrógino tan imponente. Al estar rodeada de estos íconos tan geniales y arriesgados, fui desarrollando un estilo un poco más extrovertido. Siempre estaba en la búsqueda de prendas con estampados coloridos, siluetas raras o texturas poco convencionales para sumar a mi ropero y sentirme un poco más rockstar.

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Y algo que nunca me podía faltar eran mis remeras estampadas con mis bandas o artistas preferidos. Hasta el día de hoy las conservo y es una colección que va creciendo cada vez más. En mi ropero son una prenda clave y básica, van con todo, las podes formalizar un poco con una pollera y una blazer o las podes usar totalmente casual con un jean y zapatillas. Es la prenda clave para darle un poco de actitud y un toque personal a cualquier cosa que tengas puesta, porque para mí, nada dice más de una persona que la música que escucha.

Mientras fui creciendo y poniendo más seria con respecto mis gustos, me fui dando cuenta que no solo eran los artistas los que me inspiraban a la hora de vestirme, sino la música misma. Ciertos tipos de música me contagian de un humor, una actitud diferente y esto influye en mi forma de vestir. Lo que escucho dicta, a veces de forma directa, a veces no, lo que uso. Algunos géneros me hacen sentir más minimalista, otros más arriesgada, más femenina o más transgresora. Ciertos ritmos me inspiran paletas de colores, texturas, telas o materiales.

Componer música. Armar un outfit. Una canción bien producida causa lo mismo que una persona bien vestida, satisfacción visual/sonora. Acordes, melodías, texturas, paletas de colores, ritmos, notas, telas, cortes, accesorios, armonía. En mi vida, esas son cosas que van interconectadas y se van alimentando una a la otra.