5 motivos para ver La Bella y La Bestia

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Amantes de Disney y no tanto, La Bella y la Bestia es un clásico que todo el mundo sabe apreciar, además de ser la primera película animada en lograr una nominación a la categoría principal de los Oscars. Y en una época donde, entre la falta de ideas y la posibilidad tecnológica de que todo parezca cada vez más real, Hollywood apuesta constantemente a revivir clásicos, no se pudo escapar a esta idea.  Lo cierto es que su estreno es un evento que no debería perderse. ¿Por qué? Acá brindo cinco de las muchas razones que podríamos dar.


  1. Parecida
    Ya desde un par de minutos del trailer, se puede apreciar que La Bella y la Bestia es una película que apunta al que disfrutó y amó el clásico. Desde la fidelidad en las apariencias de los personajes principales (el príncipe antes de convertirse en Bestia, en la piel del actor Dan Stevens, es igual al de la película animada), hasta los vestuarios esta vez diseñados por Jacqueline Durran (no falta el vestido amarillo del baile entre la Bella y la Bestia, pero tampoco el azul de campesina con el que va cantando por el pueblo, ni la capa bordó para la tierna escena entre la nieve), caracterizaciones (el personaje de Gastón, interpretado por Luke Evans, es uno de los más coloridos y que mejor mantiene su esencia) y hasta coreografías (aquella en la que los objetos parlanchines le preparan la comida a una Bella aún sorprendida pero cada vez más cómoda con estos curiosos personajes está llena de vida). Y, claro, la historia. La historia de amor entre dos personajes que aprenden que nada es o tiene que ser lo que aparenta a primera vista.
  2. pero diferente.
    Esta versión dura cuarenta y cinco minutos más que su antecesora, pero nunca se siente como que ese tiempo sobre. Al contrario, está muy bien aprovechado. Entre otros pequeños agregados, se le suma un poco más de trasfondo a los personajes principales con la historia previa que cada uno lleva. Así, podemos entender mejor de dónde vienen y en cierto modo por qué son cómo son.
    Y mientras la música era uno de los componentes principales y que mejor recordamos, las nuevas versiones de las canciones que cantamos siguen estando al mismo tiempo que nos sorprenden la inclusión de unas pocas nuevas.
  3. La heroína Bella.
    Emma Watson sigue dispuesta a transformarse en personajes referentes para todas las chicas. Así como lo hizo con Hermione. Su Bella es inteligente, amante de la lectura, y quiere algo más que una vida provincial, como canta. No obstante, todavía no encuentra su lugar y en su pueblo es considerada una rara, siendo criticada incluso por querer enseñar a unas niñas a leer. Mientras todos esperan que, como toda mujer allí, se convierta en esposa y madre, ella no está dispuesta a dejarse llevar por la mentalidad del lugar donde vive y que no le brinda las aventuras con las que sueña más que a través de las páginas de los libros que lee. Además, la propia actriz se encargó de que eliminaran el corset, convirtiendo así el famoso vestido amarillo en una versión más delicada de aquel de la película animada. Un traje que termina siendo funcional para el relato además de estético.
  4. La diversidad a la carta.
    Esta supone la primera película de Disney en la que aparece un personaje abiertamente gay. Le Fou, el amigo incondicional del insoportable de Gastón, es acá alguien que además de acompañar a este otro personaje, intenta ser lo mejor que puede una especie de voz de su conciencia, guiarlo hasta donde él se permita escucharlo, y es que en realidad está enamorado de él. Interpretado por Josh Gad, su personaje es uno de los más atractivos, con un claro arco de transformación, además de agregarle mucha vida al relato.
    Por otro lado, también aparecen personajes negros, como el bibliotecario del pueblo o incluso la mujer detrás del plumero del que está enamorado Lumiere, pero éstos están sumergidos en el relato sin que nunca se haga mención ni alusión a su color de piel. En el pueblo, la discriminación mayor la sufren las mujeres que no aceptan adaptarse a los cánones impuestos que dictan que su único futuro posible es el de esposa y madre.
  5. La magia es real… gracias a los efectos especiales.
    Cuando surgió la noticia de que estaba en producción esta versión, muchos no pudieron evitar dudar y preguntarse, ¿cómo se va a hacer para que un reloj, un candelabro o una tetera se muevan y hablen, es decir cobren vida, de un modo que no  luzca ridículo, artificial? Bueno, en Hollywood todo es posible. Estos objetos cobran vida de un modo que rápidamente se percibe natural, y las voces de actores como Ian McKellen, Ewan McGregor y Emma Thompson, entre otros, ayudan mucho. Lo curioso es que, por ejemplo, una de las escenas protagonizadas por estos objetos desprende mucha más humanidad que otras tantas protagonizadas enteramente por personajes humanos. Ése es el poder de la magia de Disney, hacernos creer que todo se puede hacer real, y que nada es imposible.

La Bella y la Bestia, dirigida por Bill Condon, es una versión actualizada y fiel de la clásica película de Disney. Este cuento tan viejo como el tiempo se estrena el 23 de marzo en Buenos Aires y se podrá ver también en I-max y en 4D. Una cita obligada para uno de los eventos cinematográficos del año.

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