El cuaderno de Chrissie #9

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Un café: El Gato Negro

Está entre mis cafés y lugares preferidos de Buenos Aires. Lo conocí allá por el año 2003, cuando una amiga muy culta que estudiaba Filosofía en la UBA, escribía con lapicera fuente y fumaba cigarrillos con boquilla, me invitó a tomar algo ahí. Queda en Av. Corrientes a la altura de Rodriguez Peña, entre librerías, teatros, cines, marquesinas y carteles luminosos. Es como un pequeño oasis entre el bullicio de la avenida. Cuando fui por primera vez era un viernes. Pedimos vino tinto por copa. Creo que había happy hour. Algo llamativo del lugar es que es un café notable porteño pero me da la impresión de estar en otro lugar y época cuando estoy ahí adentro. Quizás en Europa. El Gato Negro es un café pero también es un almacén. Se especializan en las especias así que hay olores muy ricos. Se puede comprar todo tipo de especias, té en hebras, café. También se distingue por su pastelería. Se pueden pedir platos, algo que nunca hice. Casi siempre fui a tomar café o algún trago. Recomiendo pedir vino o algo sencillo tipo un Martini Dry, y visitar la planta alta. La decoración del lugar es hermosa, hay cuadros que van cambiando y el símbolo del gatito negro está en todas partes. También hay un libro de visitas que se puede firmar que está lleno de mensajitos y dibujos de gatos.


Una fiesta: cumpleaños de Madonna en una locación secreta

Era un sábado frío y lluvioso. Estaba volviendo a casa en taxi desde Belgrano luego de cenar tranqui con dos de mis mejores amigos. Casi nunca tomo taxi pero llovía, hacía mucho frío y eran como las 2:30 de la mañana. Entonces recibo otro mensaje de una amiga que además es vecina.

Parece q hay una fiesta d cumple de Madonna x Recoleta sabes algo al respecto? Aca alguna gte va p ahí

No sabía nafiesta madonnada. Fue de esos momentos donde se me aparece un angelito arriba de un hombro y un diablito arriba de otro como en los dibujos animados. Estaba cansada y me estaba yendo a dormir. Tenía fiaca. Sin embargo, hacía mucho que no iba a una fiesta y tenía algo de ganas de bailar. Recoleta es muy cerca de donde vivo. Cuando apareció la dirección, esta resultó ser a menos de 10 cuadras de mi departamento. Así fue como terminamos llegando a una fiesta secreta en una casa soñada al final de un largo pasillo detrás de un típoco palier de barrio. El flyer anunciaba los DJS, una barra accesible, y decía “estás en lista”. No estábamos en lista pero dos personas anotaron nuestros nombres y nos dejaron pasar. Una era una chica con un pasamontaña y el otro un chico que nos ofreció figuritas a cambio de una colaboración “no obligatoria para las luces” y algo mas. Puse $50. Le pregunté si me podía llevar dos ya que no podía decidirme entre las tapas de Bedtime Stories y Ray of Light. Me miró mal y me dijo que estaba bien. Quisiera tener la actitud para haberle dicho “veo que te quedan muy pocas” cuando en realidad quedaban un montón. Ya eran las 3 de la mañana, difícilmente llegaría más gente que figuritas restaban.

Cuestión que atravesamos el palier y luego un pasillo largo hasta el fondo del edificio. Ahí se abrió una puerta y pasamos a la fiesta. Luego de estar un rato preguntándonos “¿qué es este lugar?” nos dimos cuenta era una casa de familia. Claramente había gente viviendo ahí. Vimos  champú en el baño, libros en las bibliotecas, pasillos tapados por sábanas para evitar el paso de los fiesteros. En la cocina funcionaba una barra donde se podía comprar cerveza y tragos sencillos. La amabilidad del barman compensó la amargura del de la puerta: nos hizo 2×1 sólo porque sí. Había mucha gente, en su mayoría varones. Hacía mucho calor adentro, tanto que había chicos en cuero. Yo tenía un trench verde lima que se veía re lindo pero en ese momento deseé haberme abrigado menos.

Andaba con ganas de escuchar y bailar Madonna y pensé que quizás toda la música sería suya y no. Sin embargo, la música estuvo buena y sospecho que de algún modo u otro tenía que ver con Madonna. Pasaron una de mis canciones preferidas, “Deep in vogue”, de cuyo video musical hablé en una entrega anterior de los Cuadernos de Chrissie. 

Me encontré con el novio de un amigo. Le pregunté dónde estábamos. Me dijo que en la casa de una cantante, de la cantante de una banda muy conocida. Una que he ido a ver varias veces. Hacía un rato había salido a cantar “La isla bonita”, me contó. Yo no llegué a verla en ningún momento de la noche, pero sí a varios personajes del mundo de las artes y el espectáculo en Buenos Aires. En uno de los rincones de la pista de baile (el living de la casa) había una bandera al estilo viaje de egresados que decía MADONNA. Estaba pintada con graffiti. En un momento, apareció una torta con velitas. Todos le cantamos el feliz cumple a Madonna (no sé quién apagó las velitas) y seguimos bailando. La torta fue cortada y quedó arriba de la barra para que se sirviera el que quisiera.


Un videoclip: “God is a woman” de Ariana Grande

Me encanta Ariana Grande. Me empezó a gustar el año pasado cuando mi amigo Lauti puso una de sus canciones (“Jason’s Song”) en una playlist de Spotify. No es uno de sus cortes de difusión. Los hits de sus primeros discos nunca me habían llamado la atención y al día de hoy no me gustan. Sí me copa el tema que tiene con Nicki Minaj y Jessie J, “Bang bang”. Me impactó la potencia y dulzura de su voz. Este año sacó disco nuevo, “Sweetener”. Está bárbaro. Hace meses venía escuchando “No Tears Left to Cry” todos los días y amando el video pero “God is a woman” lo supera, a mi criterio. Lo primero que pensé luego de verlo por primera vez fue “Qué ambicioso”. El video muestra a Ariana en diferentes situaciones donde está gobernando la realidad. Empieza con ella en el espacio exterior haciendo hula hula con el universo, en otro momento la vemos sentada encima del planeta tierra, mezclando las agua del océano delicadamente con los dedos. La vemos junto a los lobos de la leyenda de la Fundación de Roma. En un momento hace de loba. La vemos bailando dentro de una llama, sentada en posición de loto con las manos en forma de triángulo (super illuminati), rompiendo el techo vidriado de un templo. Al final del video aparece dentro del fresco de Miguel Ángel, La Creación de Adán. Pero son todas mujeres en el cuadro. Esta versión de la historia de la humanidad está buenísima. Dato bonus: en un momento se oye lo que sería la voz de Dios, recitando una línea que aparece en “Pulp Fiction”. Y esa voz es la de Madonna.  

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