Amy Winehouse, la chica detrás del nombre

Cuando alguien escucha el nombre “Amy Winehouse” lo primero con lo que la asocia es con las drogas, el alcohol y su muerte temprana. Sin embargo, Amy Winehouse era mucho más que una chica talentosa con problemas de adicción.


En el film Amy, ya galardonado como mejor documental con un Grammy, un BAFTA y un premio Oscar, podemos ver su costado más íntimo. Una colección de videos caseros nos invita a conocer quién era realmente esa chica escondida detrás del nombre. Hoy Amy tendría 32 años. Tranquilamente podría estar dentro de nuestro círculo de amigas. Por eso, decidimos recordarla como si fuera una más de nosotras.

Su jovial rebeldía

Amy fue una adolescente normal cuya pasión por la música la llevó a hacer carrera dentro de esa industria. Era una chica super alegre y jocosa. Iba a todos lados con sus amigos, eran como una familia para ella.

Desde sus inicios, Amy expresó sus miedos y reticencias hacia la fama. Prefería ser desconocida y hacer lo que amaba a tener que respetar las reglas de un juego que podría llevarla a la perdición. Puso todas las fichas que tenía: una guitarra acústica y una voz melancólica. Gracias a ellas, entró al mundo del jazz y el soul para darles el toque de modernidad, frescura y rebeldía que les faltaba.

Su estilo inigualable

Shorts, musculosas y zapatillas; Jeans, chombas y tacones; vestidos cortos con patrones y colores vibrantes. Tanto arriba como debajo del escenario, Amy podía pasar de vestir ropa casual de una tienda desconocida a lucir vestidos y carteras de diseñador sin ningún problema. Siempre completaba sus looks con un delineado excesivo de ojos y un peinado de tipo colmena. “Cuanto más insegura me siento, más grande es mi peinado”. Su estilo era un claro reflejo de su personalidad: atrevida y femenina a la vez.

Por suerte, nos dejó como legado la colección que realizó junto a la marca Fred Perry en la que encontramos piezas basadas en su icónico estilo pin-up.  Tal es la trascendencia de su estilo que, cada temporada, Fred Perry arma una colección especial de chombas inspiradas en Amy y en beneficio de la Amy Winehouse Foundation.

Su obsesión por un chico

Todas nos enamoramos alguna vez del chico malo. Es una especie de amor que nos ciega y nos encierra en una burbuja de la que nos cuesta mucho salir. Blake Fielder fue esa burbuja que encerró a Amy y la llevó por caminos turbios. Entre la pasión y el desamor, fue una relación en la que el dinero, el alcohol y las drogas fueron el precio a pagar a cambio de besos y promesas. Así fue como de ser amante, Amy pasó a ser novia, esposa y, luego, responsable de la infelicidad de Blake.

Sí, cuando termina el documental, te convencés de que él fue quien la llevó hacia las adicciones y le impidió salir de ellas por conveniencia. Querés salir corriendo a buscarlo y defender a Amy, como si su corazón roto hubiera sido el tuyo. Aunque, por doloroso que sea, este (des)amor fue la inspiración para el discazo “Back to Black”, con tracks como “Love is a losing game”, “Tears dry in their own”, “You know that I’m no good y “Back to Black”.

Como verás, Amy era una chica normal. Tenía sueños, ilusiones y miedos como los tenemos todas. Ella nos regaló su música y en cada una de sus letras, una parte de su corazón. Por eso queremos que se la recuerde por lo que fue y también por lo que podría haber sido. Después de todo, “Amy era una chica que tan sólo quería ser amada”.